De hecho, el uso de monedas locales en diversos intercambios comerciales se está intensificando entre los estados miembros del bloque. Los objetivos que se han fijado son la reducción de su dependencia del dólar y de los costes asociados a las transacciones transfronterizas. Esta revolución constituye, por tanto, una nueva fase en la lucha por la soberanía monetaria, mientras que la administración estadounidense intenta salvaguardar el poder internacional de su moneda. Los BRICS están reconfigurando gradualmente las relaciones de poder financiero global, entre la desdolarización, las monedas digitales soberanas y la respuesta estadounidense.
El avance histórico de las monedas locales
El proceso de desdolarización emprendido con determinación por la alianza BRICS desde 2022 acaba de alcanzar un hito importante en materia de pagos internacionales. Según un informe publicado por Pradip Dhir, director de Pranan Consulting, los datos revelan que el bloque utilizó el dólar para tan solo el 35% del total de su comercio transfronterizo interno.
Mientras tanto, el resto de las transacciones comerciales se realizaron íntegramente en monedas nacionales, lo que representa una disminución significativa del dólar estadounidense en la balanza de pagos de los miembros de la alianza. Este cambio se basa en la proliferación de acuerdos bilaterales, como los flujos comerciales entre China y Rusia, que ahora se liquidan en yuanes y rublos. Asimismo, el uso del yuan chino se ha acelerado con Irán debido a las sanciones financieras estadounidenses.
Este cambio de modelo se basa en la creación de canales de intercambio personalizados. Desde 2024, el gobierno chino ha estado estableciendo sistemas contractuales especiales, adecuados para el uso de monedas locales, con el fin de facilitar las transacciones para sus socios.
Por el contrario, Arabia Saudita ha dado un paso económico decisivo al elegir el yuan para liquidar los contratos petroleros. La multiplicación de estos acuerdos bilaterales ha contribuido a que el uso de monedas nacionales alcance el umbral del 65%, lo que sitúa al dólar estadounidense en una posición minoritaria en el comercio dentro de la alianza. Numerosos datos estadísticos y acuerdos bilaterales demuestran claramente esta reestructuración de los flujos.
Amenazas arancelarias y diplomacia de crisis: la respuesta de Washington
La exposición deliberada de este enfoque, que excluye al dólar, ha provocado una firme respuesta del gobierno de Trump. Tras el debilitamiento del dólar en el escenario financiero global por parte de los miembros de la alianza, el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha supuesto un freno para la trayectoria del bloque BRICS.
El presidente estadounidense se apresuró a intimidar imponiendo recargos punitivos, capaces de alcanzar el 100%, a los países miembros que continuaran implementando su agenda de desdolarización. Ante la contundencia de estas advertencias, el bloque ha moderado provisionalmente las declaraciones oficiales sobre este tema.
Esta pausa política estratégica no afectó la existencia de transacciones comerciales ya realizadas en monedas nacionales. Simplemente permite reevaluar las prioridades a corto plazo de los BRICS. Ahora, los compromisos prudentes sustituyen a la confrontación directa. Así, cada país miembro evalúa el efecto de los aranceles sobre sus exportaciones a Estados Unidos.
El horizonte de las CBDC: hacia una infraestructura monetaria digitalizada
Más allá de los conflictos diplomáticos y el uso de monedas fiduciarias tradicionales, la continuidad de estos canales de intercambio paralelos se está consolidando gracias a las innovaciones tecnológicas. Por ello, las autoridades indias ya habían manifestado su disposición a plantear la cuestión de las liquidaciones mediante monedas digitales de bancos centrales (CBDC) durante la cumbre de los BRICS. La interconexión de estas monedas digitales soberanas podría ofrecer la posibilidad de automatizar los pagos transfronterizos, evitando así los sistemas bancarios corresponsales convencionales.
A largo plazo, este cambio hacia las redes de pago digitales estabilizaría la proporción del comercio fuera del dólar, a pesar de las presiones políticas externas. Según expertos financieros y en criptomonedas, esta renovación de las infraestructuras monetarias por parte de los bancos centrales contribuiría a la búsqueda de nuevas alternativas tecnológicas para garantizar la soberanía de los pagos internacionales.
*Luc José A. es graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Toulousse y es colabordora de la publicación Cointribune.
Ver nota completa

