Redacción · Abril 2026 · Opinión

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En boca del mentiroso...

Para quienes no lo han adivinado, en este caso el “pastorcito mentiroso” es el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump.

Hernando Kleimansescribe: Hernando Kleimans

“El martes en Irán será el 'Día de la Central Eléctrica' y el 'Día del Puente' todo en uno. ¡Nunca han visto nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán!”, escribió en Truth Social. “Pienso que hay una buena chance de que mañana (se firmará el acuerdo). Ellos están manteniendo negociaciones ahora”, afirmó por Fox News.

Todo en el mismo día y por el mismo precio: la defección impensada e inesperada de una estrategia prevista para un par de días y no para una guerra prolongada. La debacle de una política imperial agresiva que no prevé la resistencia contundente del pueblo agredido y mucho menos la derrota a manos de quienes agrede. No es nuevo. Roma consideraba invencible sus legiones sobre los pueblos “bárbaros”. La semisalvaje Europa medieval envió sus cruzadas a conquistar las riquísimas tierras árabes de manos de los “herejes”.

Las sombras de Vietnam y Afganistán

En el desarrollo de esta realidad histórica, el brutal intento de destrucción de Irán proyecta, además de su derrota, la imagen cada vez más cercana de segundos Vietnam o Afganistán. En 1973, los puertos de Danang o Haifón fueron escenarios de la caótica retirada de las tropas norteamericanas derrotadas por el vietcong tras diez años de sangrienta resistencia. En 2021, en Kabul se registró la vergonzosa huida de esas mismas tropas, tras veinte años de saqueos en Afganistán.

Pinta igual: en un día las “aniquiladas” defensas del país arrojado a la edad de piedra (¡!) agregaron en la cuenta de aviones derribados dos supermodernos y supercostosos ingenios bélicos aéreos, tres helicópteros de última generación, varios drones y alguna que otra base norteamericana que les servía de punto de arranque. Sin contar los ataques hutíes contra naves de guerra prudentemente alejadas de las costas persas. En un día, el costo de la agresión le costó a Washington un par de miles de millones de dólares. El error básico no fue la propia agresión, sino la subestimación de la capacidad de resistencia iraní y la falencia de fuerzas y medios requeridos para cumplir con éxito los objetivos del ataque. Los altos jefes del Pentágono que advirtieron sobre esta grosera falla fueron represaliados y echados destempladamente por la Casa Blanca.

Sin embargo, en ninguno de los dos casos, la repercusión de la fuga de marines, seal, fuerzas especiales, boinas verdes y todas esas pamplinas televisivas ha repercutido tan fundamentalmente en la economía mundial y, por ende, en la concreción de cambios estructurales en el panorama político de nuestro sufrido planeta. Las nuevas resistencias de los pueblos agredidos ahora apuntan a los pilares económicos del agresor. El mundo ha cambiado: el dominio de las nuevas fuerzas de producción ha migrado hacia los países del nuevo orden multipolar, lo que permite articular la efectiva y eficiente resistencia a la violencia imperial

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La mayor crisis del siglo

Los analistas económicos advierten que la crisis se convierte en la más grande de los últimos cien años, superando ampliamente la que había desatado la pandemia del coronavirus y de cuyas consecuencias el mundo todavía no ha terminado de desembarazarse. La fragilidad del viejo sistema hegemónico unipolar se hizo patente con apenas el cierre de un estrecho. Las vinculaciones internas destinadas a alimentar al monstruo parasitario volaron hechas trizas sin que ello afectara mayormente la interrelación entre los países de la ahora llamada “Mayoría Universal” o eufemísticamente el “Sur Global”. Es decir, el naciente mundo multipolar donde las relaciones se establecen sobre la base de conveniencias mutuas, solidaridad y respeto por las autodeterminaciones. Donde las civilizaciones tienden a complementarse y a resolver sus contradicciones en función de un futuro más armonioso y de utilidad común.

Las previsiones de ruptura del status quo en los mercados abarcan, además del azotado y azorado mercado de combustibles, elementos irreemplazables e imprescindibles para las nuevas tecnologías como el helio o el azufre, y todos los fertilizantes y, por consecuencia, todos los alimentos. Una de las advertencias habla de un precio de 150 dólares el barril del Brent si no se detiene la agresión a Irán en dos semanas. Los cálculos de la nueva logística, con el cierre de Ormuz, el posible cierre de Bab el Mandeb y el Mar Rojo, al que se agrega naturalmente el aumento en los combustibles, hablan de un incremento del 40% mínimo en el costo del flete marítimo.

Esa es la inminente e inexorable conclusión de esta insensata agresión imperial. Este es el “agujero negro” al que nos está precipitando la demente obstinación del mundo unipolar (¿y si lo llamáramos por su verdadero nombre: imperialismo?) por conservar su hegemonía sobre toda la humanidad. Este derrumbe recién comienza y presenta alarmantes desarrollos. En primer lugar, los internos. La Vieja Europa agoniza. La carencia de recursos propios frustró el anunciado crédito por 90 mil millones de euros al régimen de Kíev: no hay de dónde sacarlos. Las reservas de combustible (petróleo y gas) descendieron a límites extremos. Las fracturas entre los miembros de la UE ya son insalvables y conllevan a su disolución.

La crisis agónica de la OTAN y la EU

La degradación de la OTAN, cada vez más debilitada, es también provocada por la confrontación cuasi violenta entre sus miembros europeos y un Trump rencoroso por el desamor de sus todavía socios a participar de la agresión a Irán. Pero también por la impotencia europea, exhausta debido a su irracional política antirrusa que la llevó a entregar prácticamente sus recursos a la banda delincuente del régimen de Kíev, ampliamente condenada por desorbitadas operaciones de corrupción. Esta descomposición de la “Alianza Atlántica” conlleva el peligro latente de la transformación de la Unión Europea en una nueva OTAN “europea”, más agresora y violenta que la anterior. El respaldo, sobre todo británico, a la abierta política de terror de un Zelenski cada vez más enajenado por la derrota permite alentar y soportar peligrosísimos atentados a puertos rusos sobre el Báltico o a gasoductos internacionales en el Mar Negro, en otro intento por dañar la provisión rusa de combustible a los propios países miembros de la UE. La seria advertencia rusa sobre represalias para los países que permitan sobrevuelos de drones ucranianos parece haber surtido efecto.

En los Estados Unidos de Norteamérica, con una deuda externa que se acerca irrefrenable a los 40 trillones (¡!) de dólares y un presupuesto militar requerido por 1,5 trillón, la situación política se tensa cada vez más y ya dejó de ser una peligrosa advertencia para el presidente Trump, para convertirse en una definitiva presunción de derrota en los comicios de medio término del próximo mes de noviembre y, por consecuencia directa según sea la magnitud de la derrota, en la sanción de su juicio político. En su propio equipo ya son inocultables las diferencias internas. El vicepresidente Vance (enviado ahora a inspeccionar la seguridad de los estados demócratas) guarda un elocuente silencio que tiene mucho de concomitante con el asesinado líder derechista Charlie Kirk y el renunciado Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista, abierto contrario de la agresión contra Irán. Ahora se agrega el “traslado” de Kristi Noem, de titular de Seguridad Nacional a representante en el fantasioso “Escudo de las Américas”. Es posible que la siga otra crítica de la agresión: Tulsi Gabbard, quien está transitando sus últimos días como directora de Inteligencia Nacional.

Trump y su aguerrido entorno se empeñan en continuar con esta porfía hegemónica. Cuentan con el respaldo del complejo militar industrial, ahora totalmente dominado por los grandes grupos financieros, en especial los omnipotentes y omnipresentes fondos de inversión o, como los llamamos por aquí, los “fondos buitre”. En la reciente reunión mantenida con los principales exponentes del complejo, acordaron nuevos contratos de suministro de armamentos modernos de última generación. Para ello, disponen por orden ejecutiva de ese billón y medio de dólares, aun sin contar con la aprobación del Congreso. Empero, el pequeño detalle es que Washington ha perdido la carrera y sus esfuerzos por revertir su fracaso en el terreno armamenticio podrán mostrar resultados a años vista. La actual y dificultosa misión lunar tiene como objetivo principal mostrar al mundo que ese poderío sigue intacto. Veremos…

A estas realidades objetivas responden las oscilaciones, el bamboleo de la administración Trump principalmente en la conducción de una agresión provocada en conjunto con el Israel del neo-fascista Benjamín Netanyahu, ya acostumbrado a reprimir a un pueblo cada vez más resistente a un conflicto que le ha traído destrucción y muerte. Ahora comienza a vislumbrarse, a pesar de las protestas todavía veladas de Tel Aviv, la necesidad dictada por esas realidades objetivas, de buscar una “salida digna de la guerra” por parte de Washington. Principales causantes de estas oscilaciones son la impotencia por derrotar a Irán y el temor a la repetición de Vietnam y Afganistán, con una invasión terrestre que asegura centenares de cajones de cinc volviendo a los cementerios norteamericanos.

¿Quiénes son los ganadores?

Los países del nuevo mundo multipolar. Los BRICS, la OCSh, África, el Sudeste asiático, aquella América Latina que comprende el significado de la soberanía: México, Colombia, Brasil, entre otros. Más del 40% del PIB mundial. La aplastante mayoría de la población planetaria. Los 123 votos contra la esclavitud en la Asamblea General de la ONU. Los que comienzan a manejar los grandes mercados internacionales de energía y alimentos, los que construyen la nueva logística emancipada del viejo dominio colonial, los que operan con alternativas financieras convenientes contra las expoliadoras condiciones del FMI y del Banco Mundial.

La OPEP+ resolvió aumentar los límites de la extracción ante el déficit imperante en un mercado desbalanceado por la agresión imperial. Rusia, Argelia, Irak, Kazajstán, Kuwait, EAU, Omán y Arabia Saudita desde mayo elevarán el límite en 206.000 barriles diarios. Irán y Omán establecieron un régimen de paso por el estrecho de Ormuz que sólo se lo impide a los países agresores y sus aliados. China y la India incrementaron sus compras de crudo a Rusia hasta niveles inéditos. La propia Rusia logra cubrir su déficit de algo más del 2% del presupuesto con los incrementos de las ventas. China vuelve a ritmos de crecimiento superiores al 5% (¿viajará Trump a Beijing en mayo, como lo adelantó la Casa Blanca?)

Rusia, fundadora de los BRICS, anunció además el envío de nuevos tanqueros con combustible para Cuba, nuevo socio BRICS. Las primeras cien mil toneladas ya fueron descargadas en el puerto de Matanzas.

En el reciente foro internacional de transporte que se celebró en Moscú, se constató el funcionamiento de nuevas redes logísticas que permiten el libre tránsito de mercancías entre los países de este nuevo mundo multipolar. Además de la tradicional y renovada “Ruta de la Seda” de China, ahora fortalecida por la reconstrucción y modernización de ferrovías fundamentales como el Transiberiano y el BAM (unen ya el Este europeo con el Sudeste asiático), se agranda exponencialmente la Ruta Ártica, asegurada ahora por once rompehielos atómicos rusos y cursada todo el año por buques chinos, indios, rusos y… japoneses y surcoreanos. En el foro se suscribieron trascendentes acuerdos de comunicación autovial entre el Este europeo y el Norte africano. Egipto y Marruecos están en vías de convertirse en los puentes operativos permanentes BRICS entre Eurasia y África. Brasil integrará vías marítimas con ellos y, durante la visita del primer ministro ruso Mijaíl Mishustin a Brasilia se consideró la reinstauración del transporte aéreo permanente. China promueve el desarrollo de una comunicación comercial terrestre permanente entre los puertos brasileños y el nuevo puerto de Chancay en Perú.

En este contexto corresponde destacar la iniciativa presentada por el Comité Nacional BRICS de la Argentina, ante los países que integran el Grupo, para la creación de una Bolsa de Cereales cuyo funcionamiento sea similar al de la OPEP+, que fija precios, volúmenes y condiciones para las operaciones comerciales. Se acabará así con el control hegemónico de la bolsa de Chicago sobre la actividad agropecuaria mundial y, en especial, se definirán normas operativas para el monopolio de los grupos alimenticios mundiales. El hecho es que en los países del nuevo orden multipolar se concentra la mayor producción tanto en combustibles como en alimentos. Una de las maneras de impedir la imposición de una política agresiva del imperialismo es quitándole los resortes económicos que la sustentan.

La otra, sin duda, es el fortalecimiento de las defensas del mundo multipolar. Esto implica, además de los acuerdos técnico-militares que ya funcionan entre muchos de sus países, la coordinación de políticas internacionales de nuevo tipo que van desde la gestión de cambios estructurales profundos en la ONU para transformarla en un organismo que realmente custodie la paz y condene la agresión, hasta la instrumentación de la ayuda solidaria a los países agredidos. La solidaridad internacional y la custodia de la paz hoy en el mundo adquieren carácter de política de estado. Es la única manera de imponerse sobre la locura recalcitrante del imperialismo que amenaza con la catástrofe nuclear antes de perder su hegemonía. En este caso, la política de coexistencia pacífica se convierte en una imprescindible arma de lucha del nuevo mundo multipolar.

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