Redacción · Julio 2026 · Opinión

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La creciente relevancia estratégica de Bangladesh

La reciente solicitud de apoyo ruso por parte de Bangladesh para unirse a los BRICS y a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) ha reavivado el debate sobre el lugar del país en un orden mundial en evolución.
Siamul Huq Rabbanyescribe: Siamul Huq Rabbany

Sin embargo, centrarse únicamente en la membresía conlleva el riesgo de pasar por alto la historia más importante. La importancia de estas maniobras diplomáticas no reside en los BRICS ni en la OCS en sí mismas, sino en lo que revelan sobre la creciente importancia estratégica de Bangladesh en un panorama geopolítico en rápida transformación.

Durante gran parte de su historia, la relación de Bangladesh con el mundo estuvo marcada por la vulnerabilidad. La ayuda exterior, el acceso a los mercados, los riesgos climáticos y los desafíos del desarrollo dominaron los debates políticos. Hoy está surgiendo una realidad diferente.

A medida que el equilibrio de poder global se desplaza hacia Asia y la Bahía de Bengala adquiere una importancia cada vez mayor para el comercio, la conectividad y la competencia estratégica, Bangladesh se encuentra en el centro de conversaciones que se extienden desde Washington y Bruselas hasta Pekín, Nueva Delhi, Tokio, Moscú y las capitales del Golfo.

El reto ya no consiste en atraer la atención internacional, sino en convertir esa atención en una ventaja nacional duradera.

Un panorama geopolítico cambiante

La era posterior a la Guerra Fría, marcada por el dominio abrumador de Occidente, está dando paso gradualmente a un sistema más disputado y multipolar. El centro de la actividad económica mundial continúa desplazándose hacia Asia. La competencia estratégica entre Estados Unidos y China está transformando la región del Indo-Pacífico. Las potencias emergentes exigen una mayor influencia en la gobernanza global, mientras que instituciones como los BRICS buscan dar mayor voz al Sur Global.

En este contexto, la geografía vuelve a convertirse en un factor decisivo en la política internacional.

Los países que ocupan corredores marítimos y de conectividad estratégicos están adquiriendo una importancia renovada. Bangladesh es uno de ellos. Situado en el extremo norte de la bahía de Bengala, Bangladesh se ubica en la encrucijada del sur y el sudeste asiático. Ofrece conectividad con el noreste de la India, proporciona rutas de acceso que unen a Nepal y Bután con las redes comerciales marítimas y ocupa una posición privilegiada con vistas a algunas de las rutas marítimas de comunicación más importantes del mundo. Lo que antes se consideraba principalmente una geografía del desarrollo se está convirtiendo cada vez más en una geografía estratégica.

El regreso de la Bahía de Bengala

La Bahía de Bengala se está consolidando rápidamente como uno de los espacios marítimos más importantes del Indo-Pacífico. Históricamente, la región sirvió de puente entre el sur de Asia, el sudeste asiático, Oriente Medio y África Oriental. Hoy en día, ese papel se está redescubriendo. La diversificación de las cadenas de suministro globales, las preocupaciones por la seguridad energética, la inversión en infraestructura y las iniciativas de conectividad marítima están atrayendo una renovada atención hacia la bahía. Este cambio se refleja en el creciente interés de las principales potencias en la región.

India considera que la Bahía de Bengala es fundamental para sus ambiciones de vecindad y conectividad. China ve la región como un componente importante de sus redes económicas y de infraestructura más amplias. Japón ha invertido fuertemente en proyectos de infraestructura estratégica, reconociendo la creciente importancia económica de la bahía. Estados Unidos y sus socios ven cada vez más la región desde la perspectiva de la estabilidad del Indo-Pacífico, la seguridad marítima y la resiliencia de las cadenas de suministro.

Bangladesh se encuentra en el centro de estos intereses superpuestos.

Esto no se debe únicamente a la geografía, sino también a la economía. Con una población de más de 170 millones de habitantes, un mercado de consumo en crecimiento y un sector manufacturero competitivo a nivel mundial, Bangladesh se ha vuelto demasiado importante como para ser analizado solo desde una perspectiva de desarrollo. El país está siendo reconocido cada vez más como un actor regional cuyas decisiones importan.

Por qué todo el mundo está prestando atención

Uno de los cambios más significativos en las relaciones exteriores de Bangladesh es que ahora múltiples centros de poder tienen interés en su éxito.

- La UE sigue siendo un socio económico fundamental.

- Estados Unidos es un importante destino de exportación y un interlocutor estratégico clave.

- China se ha convertido en una importante fuente de financiación e inversión en infraestructuras.

- India sigue siendo indispensable para la conectividad regional y la integración económica.

- Japón sigue siendo uno de los socios de desarrollo más importantes de Bangladesh.

Los estados del Golfo ofrecen oportunidades de empleo a millones de trabajadores bangladesíes y siguen siendo fuentes vitales de remesas.

Pocos países gozan de una cartera de relaciones tan diversa. Esta diversidad no es una debilidad, sino una ventaja estratégica. En un mundo cada vez más fragmentado, la capacidad de Bangladesh para mantener vínculos productivos con centros de poder rivales le proporciona tanto resiliencia como flexibilidad. En lugar de verse obligada a elegir entre dos opciones binarias, Dhaka tiene la oportunidad de colaborar con múltiples socios simultáneamente, al tiempo que promueve sus propios intereses nacionales.

Comprender a los BRICS y la OCS

Con demasiada frecuencia, los debates sobre estas organizaciones se plantean como elecciones entre Oriente y Occidente o entre bloques geopolíticos rivales. Estas interpretaciones pasan por alto las motivaciones más pragmáticas que impulsan la participación de Bangladesh. Este es el contexto más amplio en el que debe entenderse el interés de Bangladesh en los BRICS y la OCS.

Para Bangladesh, el atractivo de los BRICS reside en la diversificación de mercados, el acceso a centros emergentes de crecimiento económico y las posibles oportunidades de financiación para el desarrollo. La OCS ofrece otra plataforma para la colaboración política y económica en toda Eurasia. Ninguna de estas organizaciones sustituye las alianzas existentes de Bangladesh. Tampoco debe interpretarse la participación en ellas como una desviación de los principios de política exterior que el país ha mantenido durante mucho tiempo.

Más bien, la colaboración con los BRICS, la OCS y otras instituciones emergentes refleja una estrategia más amplia de diversificación. Se trata de un esfuerzo por ampliar el espacio diplomático, aumentar las opciones económicas y reducir la excesiva dependencia de un único conjunto de socios. En un mundo donde la incertidumbre geopolítica se está convirtiendo en la norma, dicha diversificación es una estrategia de gobierno prudente.

Argumentos a favor de la autonomía estratégica

El objetivo más importante de la política exterior de Bangladesh no debería ser la alineación, sino la autonomía estratégica. Los intereses del país se ven mejor atendidos manteniendo relaciones constructivas con todas las grandes potencias, evitando al mismo tiempo una dependencia excesiva de cualquiera de ellas. Este enfoque no es ni nuevo ni revolucionario. Es coherente con el espíritu del principio de larga data de Bangladesh: “amistad con todos, hostilidad con nadie”. Lo que está cambiando es el entorno en el que debe aplicarse ese principio.

A medida que se intensifica la competencia en todo el Indo-Pacífico y surgen nuevos centros de influencia, Bangladesh se enfrentará a una presión cada vez mayor para desenvolverse en complejas corrientes geopolíticas. La solución no reside en tomar partido, sino en preservar la flexibilidad necesaria para dialogar con todas las partes. Esa flexibilidad se convertirá en uno de los activos estratégicos más valiosos de Bangladesh.

Un momento estratégico

Durante décadas, Bangladesh buscó una mayor integración en la economía global. Hoy, se enfrenta a un desafío diferente: gestionar las oportunidades y las expectativas que conlleva una creciente relevancia geopolítica.

La bahía de Bengala se está convirtiendo en uno de los escenarios estratégicos clave del siglo XXI. Rutas comerciales, corredores de conectividad, redes energéticas y la competencia entre grandes potencias convergen en la región. Bangladesh se sitúa en el centro de estos acontecimientos. Por lo tanto, el reciente impulso para la adhesión a los BRICS y la OCS no debe interpretarse como una elección entre bloques rivales. Se entiende mejor como una prueba de una realidad más amplia: la relevancia estratégica de Bangladesh está en aumento.

Momentos como este no se presentan a menudo en la historia de una nación. Bangladesh debería afrontarlo con confianza, claridad y una comprensión precisa de su creciente importancia en el mundo.

* Siamul Huq Rabbany , es un politólogo y gestor de programas bangladesí con más de 12 años de experiencia en gobernanza, reforma institucional y desarrollo internacional. Ha trabajado con organizaciones como el British Council y el PNUD (UNDP), y es conocido por sus artículos de análisis político sobre Bangladesh publicados en medios de renombre.

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