Según el mandatario, estos recursos pueden ayudar a los países a “reescribir la historia”, utilizando sus propias riquezas para promover el desarrollo interno en lugar de enriquecer a otras naciones.
Por cuestiones de agenda, la declaración fue leída por el canciller brasileño, Mauro Vieira, el sábado 21 de marzo, durante la 10ª Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Bogotá.
“Tenemos la oportunidad de reescribir la historia de la región, sin repetir el error de permitir que otras partes del mundo se enriquezcan a nuestra costa. La adopción de un marco regional, con parámetros comunes mínimos, aumentaría nuestro poder de negociación frente a los inversores”, declaró el presidente.
Lula recordó que América Latina cuenta con la segunda mayor reserva de minerales críticos y tierras raras del mundo y que estos insumos son esenciales para la fabricación de chips, baterías y paneles solares, componentes centrales de la revolución digital y de la transición energética.
En ese sentido, defendió que los países de la región participen en todas las etapas relacionadas con estos minerales, desde la extracción hasta el producto final, incluyendo procesos de procesamiento y reciclaje.
Integración regional
Lula también destacó la importancia de fortalecer la integración regional, lo que, según él, es fundamental en el actual escenario de inestabilidad política y geopolítica. Para el presidente, el debilitamiento de la articulación entre los países de la región aumenta la vulnerabilidad ante presiones externas y limita la capacidad de respuesta a desafíos comunes.
“América Latina y el Caribe no caben en el patio trasero de nadie”, afirmó Lula, a través del discurso leído por el canciller.
“Cuando caminamos juntos, somos capaces de sobrevivir a las turbulencias de la economía y de la geopolítica mundial. La Celac representa el mayor esfuerzo jamás realizado para afirmar la identidad propia de América Latina y el Caribe en el escenario internacional”, añadió.
El mandatario también defendió la ampliación del comercio intrarregional, la integración de las cadenas productivas y el fortalecimiento de bloques como el Mercosur, afirmando que la integración regional es un instrumento para ampliar la soberanía y el desarrollo de los países de la región.
Diálogo con otros países
Al referirse a la presidencia de la CELAC ejercida por Colombia, Lula destacó el mantenimiento del diálogo con China, la Unión Europea y África. “Estos países y bloques ven en América Latina y el Caribe un potencial que nosotros mismos no sabemos reconocer y aprovechar. Es una paradoja que una región con tantos recursos aún padezca tantos males”, dijo.
“Somos potencias en energía, biodiversidad y agricultura. Pero lo que predomina en este cuadrante del planeta son sociedades profundamente desiguales y tecnológicamente dependientes. Lo que nos falta para romper ese ciclo de subdesarrollo es liderazgo político”, agregó.
Infraestructura
Lula también defendió la integración de la infraestructura regional. “Necesitamos rutas por tierra, agua y aire, del Atlántico al Pacífico, por donde los productos puedan circular y los ciudadanos puedan transitar”, afirmó.
Asimismo, resaltó la necesidad de interconectar las redes eléctricas de los países de la región, lo que, según el presidente, garantizará y reducirá el costo de la oferta de energía.
“En un mundo con bloqueos marítimos y cortes en el suministro de insumos, esta integración es aún más importante”, dijo.
Crimen organizado
En el discurso leído por Mauro Vieira, Lula enfatizó que una región desarticulada favorece al crimen organizado, y que esto refuerza aún más la necesidad de colaboración entre los países de América Latina y el Caribe para alcanzar a toda la cadena de mando de las organizaciones criminales, sobre todo en las esferas más altas.
“Este problema no es solo latinoamericano, es global. Es fundamental contener el fraude, el flujo de armas que proviene de países ricos, combatir el lavado de dinero realizado en paraísos fiscales y regular el uso de criptomonedas. Acciones puntuales generan resultados momentáneos. Solo el fortalecimiento de nuestras instituciones garantiza soluciones duraderas”, afirmó.
Según Lula, el Proyecto de Ley Antifacción, iniciativa del gobierno brasileño para enfrentar a las organizaciones criminales, busca dar más agilidad y eficiencia a las investigaciones, asfixiar el financiamiento de las facciones y mejorar los mecanismos de rendición de cuentas de grupos ultraviolentos.
“Nuestro objetivo es mejorar la articulación entre las policías y reforzar el papel de la Policía Federal en el combate a organizaciones criminales y milicias privadas con actuación interestatal e internacional”, concluyó el presidente.
Artículo elaborado por Agencia Brasil. Ver nota completa
