Redacción · Junio 2026 · Opinión

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To be careful with the persians

"Puedes engañar a todas las personas una parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo." Abraham Lincoln

Aquella frase, repetida desde hace casi un siglo por personajes tan diversos como Winston Churchill y Muamar Gadafi adquiere nueva relevancia por estos días.
Marcelo Brignoniescribe: Marcelo Brignoni

Cuando en la noche del ultimo 14 de junio la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó en un comunicado oficial, que, según el entendimiento alcanzado con Estados Unidos, la guerra y las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, terminaban de forma inmediata y permanente, aquella frase volvió a retumbar por todo el mundo.

La República Islámica de Irán expresó además su agradecimiento expreso a Pakistán y al gobierno de Qatar por sus gestiones y esfuerzos diplomáticos durante el proceso.

Ese Comunicado Oficial detallaba que la República Islámica de Irán logró este avance tras un “período de negociaciones difíciles e intensas” de varios meses, desarrolladas bajo las directrices del liderazgo iraní y con base en la aprobación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

Desde entonces el marco formal del acuerdo ha quedado registrado en lo que se conoce como el “Memorándum de Islamabad” en cuyo texto Irán y Estados Unidos rubrican la verdad oficial de las negociaciones, mas allá de comentarios, rumores y versiones. La participación de Pakistán ha sido determinante para el éxito de las negociaciones.

Según lo pactado, la cesación de hostilidades es inmediata y definitiva en todos los escenarios. Además, la firma oficial de este memorando que se llevaria a cabo el viernes 19 de junio en Ginebra, Suiza se anticipó debido a las “urgencias” de Esatdos Unidos.

Irán precisó que las negociaciones para un acuerdo final detallado en todos los aspectos quedarán postergadas hasta después de que cada parte cumpla con sus compromisos estipulados en el memorando, del que habrá un seguimiento bipartito.

La Historia Real versus la Historia Oficial

La era antidemocrática en Irán no se inició, sin embargo, impulsada por ningún fanático religioso ni por ningún ayatolá. Fue a partir del Golpe de Estado de 1953 que se instaló en el país un gobierno títere que permitiera que Estados Unidos y Reino Unido pudieran robarse los recursos naturales de la Gran Nación Persa.

El golpe de Estado de 1953, conocido en Irán como el golpe de Estado 28 de Mordad produjo el derrocamiento del primer ministro Mohammad Mosaddegh, elegido democráticamente en 1951. Se instaló en su lugar a la ridícula y sangrienta monarquía de Mohammad Reza Pahlavi. Corría el 19 de agosto de 1953. El golpe fue orquestado por los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido.

La intervención fue tan burda que tiempo después se conocería la planificación del golpe perpetrado con el nombre de sus operaciones secretas de planificación extranjera. Operación Ajax del lado de Estados Unidos y Operation Boot del lado del Reino Unido. Fue una de las primeras acciones encubiertas de los Estados Unidos, paradojalmente descubierta luego, para derrocar a un gobierno extranjero en tiempos de paz.

Como una de sus primeras medidas al asumir la Presidencia, Mosaddegh había ordenado una auditoria de la Anglo-Iranian Oil Company que formaba parte de la British Petroleum. Ante la negativa de la empresa a cooperar con el gobierno iraní, el parlamento (Majlis) votó para nacionalizar la industria petrolera de Irán y expulsar a los representantes de esa corporación.

Entonces el bueno de Winston Churchill, primer ministro británico y un hombre de “la democracia y la libertad” coordinaría con Dwight D. Eisenhower, presidente de Estados Unidos por entonces, lo que sería el Golpe de Estado de 1953 y poder robarse así y a partir de ello, el petróleo iraní fifty/fifty hasta 1979. Sin embargo, la operación había sido muy difícil para los enemigos extranjeros y Churchill acuñaría aquella frase: “To be careful with the persians”.

Estados Unidos versus Irán

La negativa estadounidense a reconocer la autonomía soberana de Irán tras la caída de Mohammad Reza Pahleví en 1979 sigue hasta estos días y los asesinatos selectivos en distintos lugares del mundo de iranies con altas responsabilidades de gobierno se suceden desde hace años, aunque el asesinato en 2020 de Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza QUDS del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, marcan un antes y un después. Aquel magnicidio acentuó el sentimiento antiestadounidense en todo el país y la cohesión de todos los mandos militares iranies contra “el enemigo”.

Estados Unidos argumentó entonces que la Fuerza QUDS y sus miembros estaban en su lista de “organizaciones terroristas” desde 2007, una postura bastante ridícula al saberse que la Fuerza QUDS es una división oficial de las Fuerzas Armadas de un país soberano reconocido por Naciones Unidas, como la República Islámica de Irán. A ese ridículo de 2007, uno más de tantos, se sumó Javier Milei el ultimo 18 de enero de 2026.

La Estrategia de Irán estos últimos años

En los años subsiguientes al magnicidio de Soleimani Irán no se quedó quieto y profundizó su larga tradición de cooperación bilateral tanto con Rusia como con China. De hecho, firmó en 2021 con China, un acuerdo de cooperación estratégica de 25 años de duración, para profundizar la cooperación comercial, económica y de transporte. Además, fue China quien intermedió en 2023 para que se firmara el muy importante acuerdo de paz entre Arabia Saudita e Irán.

Con Rusia, luego de las viejas tensiones con Josef Stalin de la década del 40 del siglo pasado, se ha venido dando un acercamiento creciente entre ambos países

Yevgeny M. Prímakov, quien por muchos es considerado el pionero de la actual excelente relación entre Rusia e Irán, promovió en 1999 un triángulo estratégico de acuerdos Ruso-Chino-Indio como contrapeso a la hegemonía de Estados Unidos que llega a nuestros días. Prímakov entendía con razón en aquel momento que Rusia necesitaba un contrapeso regional para frenar las mal llamadas “revoluciones de colores” que están despedazando las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central y que pretendían hacer lo mismo balcanizando Irán, y desde entonces la diplomacia de Moscú lo considera un aliado estratégico.

Mas acá en el tiempo Irán firmaría con el gobierno de Vladimir Putin, a principios de 2025, un tratado de asociación estratégica integral, que cubre áreas desde comercio hasta ciencia y educación y sobre todo cooperación militar bilateral que incluye equipamiento complementario entre ambos países, entre los que se encuentra la tecnología de los drones persas que han sido muy utilizados por Rusia, en su Operación Especial en Ucrania.

Irán es también un cooperante nuclear con la India, país que impulsó además el ingreso de Irán tanto a los BRICS como a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el espacio de cooperación y defensa internacional que nuclea a más del 40 % de la población mundial.

La OCS agrupa a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Bielorrusia, lo que la convierte en un bloque significativo en términos poblacionales, geopolíticos y militares no solo por su influencia en Eurasia sino también en el mundo entero.

La precuela de Furia Épica

El 12 de enero último el titular de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, convocó a diplomáticos de Occidente y les exhibió imágenes incontrastables que probaban el accionar planificado de operaciones de desestabilización impulsadas por Estados Unidos, similares a las desarrolladas como método en otros lugares del mundo.

Luego Araqchi señaló: “Irán no busca la guerra, pero está totalmente preparado si así sucediera”. Trump no lo escuchó.

Al mismo tiempo que Irán fijaba posición, se desarrollaban los ejercicios militares navales conjuntos entre Irán, China y Rusia que dieron comienzo el 9 de enero en las costas de Sudáfrica cuando barcos de guerra chinos y rusos mostraron en vivo y en directo la solidaridad de esos países con el Estado Persa.

La hipótesis de una guerra regional entre Israel y Estados Unidos contra Irán ya permitía presentir implicancias inimaginables que no fueron advertidas debidamente por la inteligencia estadounidense.

Irán es un país geoestratégicamente vital para el orden global actual por sus innumerables influencias, de las cuales la más importante es su posición geográfica, ya que más allá de ser un espacio que conecta oriente medio con el lejano oriente, la costa sur del país se adentra en el Golfo Pérsico y en el Golfo de Omán y lo que es más importante aún, la capacidad iraní de obstaculizar o regular el paso por el Estrecho de Ormuz era y es evidente. Por allí circula el 20% del petróleo del mundo, y buena parte del petróleo que se produce en países como Iraq, Kuwait, Saudi Arabia, Emiratos Árabes Unidos o Bahréin.

Por Ormuz también pasa el 28% del gas natural licuado del mundo, la mayor parte del cual proviene de Qatar y es administrado políticamente por Estados Unidos con destino prioritario a la Unión Europea.

Irán es también completamente vital para el mundo actual por sus importantísimas reservas de recursos estratégicos. Posee las terceras mayores reservas de petróleo, solo por detrás de Venezuela y Saudi Arabia y las segundas de gas sólo por detrás de Rusia. El plan de Estados Unidos de controlar las reservas más importantes del mundo, es decir Venezuela, Irán y Saudi Arabia, es la razón principal del error de iniciar la guerra contra Irán.

Mansedumbre Épica

Los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados el 28 de febrero de 2026 bajo el pomposo nombre de FURIA EPICA demuestran como hemos señalado, un absoluto desconocimiento de Trump y de su gabinete sobre la realidad de Medio Oriente y por supuesto no previeron la respuesta de Irán lanzando misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, e incluso imponiendo un cierre selectivo del estrecho de Ormuz, causando una crisis política al gobierno estadounidense, extrema tensión con sus aliados de la región, sobre todo Qatar, y destrucción de instalaciones energéticas y logísticas en el Golfo las que causaron un fuerte aumento del precio del petróleo y el gas natural.

Estados Unidos supuso erróneamente, tal vez inducido por el propio gobierno Israeli, que el “desembarco” en Irán sería un paseo por el parque, sobre todo tomando como hipótesis la invasión estadounidense a Venezuela, el secuestro de su presidente Nicolas Maduro y la vocación de los restos del gobierno chavista de “adaptarse” a las demandas estadounidense sin tirar un tiro.

Con la misma receta de los intentos anteriores conocidos increíblemente como “primavera árabe”, la CIA, con ayuda indisimulable de los servicios de inteligencia israelís, intentaron por todos los medios incendiar Teherán y expulsar al gobierno de Massud Pezeshkian, el moderado presidente de la República Islámica de Irán, quien ganara las elecciones presidenciales del 5 de julio de 2024, bastante sorpresivamente.

Pezeshkian no era el candidato preferido del ayatolá Ali Khamenei, máxima autoridad de Irán, asesinado por Estados Unidos y muy cercano al expresidente Ebrahim Raisi, fallecido junto a su entonces ministro de Exteriores, Hossein Amir Abdollahian, el domingo 19 de mayo de 2024, en un accidente de helicóptero en la zona montañosa de Varzeqan, en la provincia iraní de Azerbaiyán Oriental, noroeste del país. Raisi, incluso se había postulado con el acuerdo de Khamenei, como posible sucesor del clérigo.

Aquel accidente, del que se desconocen hasta hoy los motivos que lo originaron, y atribuido a “condiciones meteorológicas adversas”, conmovió al país e ilusionó a los enemigos de la República Islámica de Irán con una inestabilidad que hasta el momento se ha incentivado desde el exterior, sobre todo desde Israel y Estados Unidos con muy reducido consenso al interior de la nación persa.

Las especulaciones sobre la supuesta debilidad de Pezeshkian, su fría relación con el ayatolá Ali Khamenei, determinante en las decisiones del país sobre política exterior y sobre todo sobre política nuclear, y la falsa presunción de que el Presidente del Parlamento de Irán, la Asamblea Consultiva Islámica, Mohammad Baqer Qalibaf, un ex militar de alto rango que la preside desde 2020, estaba dispuesto a transformarse en una especie de Delcy Rodríguez iraní acrecentaron el tamaño del “error” en la decisión de Trump de involucrase en una guerra contra Irán.

Las informaciones que, de modo desleal e ilegal, le proporcionara el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a Estados Unidos para sus bombardeos a instalaciones nucleares en Fordow, Natanz e Isfahán hicieron que Irán acusara entonces al jefe del OIEA, el nacido en Argentina y representante de los interese de Estados Unidos, Rafel Grossi, de facilitar los ataques estadounidenses e israelíes contra esos enclaves.

El parlamento iraní votó entonces a favor de suspender la cooperación del país con el OIEA, lo que llevó al Reino Unido, Francia y Alemania a activar el mecanismo de reimplantación del PAIC en agosto de 2025.

El Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), o acuerdo nuclear con Irán, fue un pacto de 2015 entre Irán y el P5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China + Alemania) que tenía como objetivo monitorear de modo multinacional el programa nuclear iraní. Ante el hostigamiento de Estados Unidos y la continuidad de las sanciones a Irán que se habían prometido retirar, el gobierno persa abandonó el acuerdo en 2018 y entonces Trump profundizo las sanciones.

A pesar de este cuadro general insólitamente Trump se embarcó en una aventura casi delirante desde el punto de vista geopolítico y militar contra Irán con este resultado actual de un virtual “Pacto de Rendición” ante la República Islámica.

La geografía, la demografía y la guerra

Solo por detrás de Pakistán, Irán es el país del Oriente Medio de mayor población, con casi 90 millones de habitantes con un promedio de edad inferior a los 35 años.

Una guerra de largo plazo contra Irán significaría también un conflicto con una crisis migratoria de alcances incalculables y con un perjuicio manifiesto a Rusia y a China, aliados de Irán, pero sobre todo a Europa y a los países del Golfo aliados de Estados Unidos.

La decisión de Qatar de involucrase de modo directo junto a Pakistán en la búsqueda de una salida rápida y negociada al conflicto es una certificación más del fracaso del plan de Trump para la región.

En el plano de su defensa estratégica, desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, y sobre todo a partir de la guerra contra Iraq, Irán definió una estrategia, tanto defensiva como ofensiva, en la que, con importantes limitaciones de recursos, ha venido enfrentándose a objetivos cada vez más amenazantes. En esta lógica y ante un número elevado de enemigos regionales con mejores recursos en relación con las importantes limitaciones de sus fuerzas armadas, en gran medida debido a las sanciones internacionales, Teherán ha desarrollado una doctrina militar que evita el conflicto directo o prolongado con potencias superiores.

Esta supuesta debilidad de Irán para un enfrentamiento convencional contra países más fuertes militarmente como Estados Unidos e Israel no ha significado, sin embargo, retrocesos territoriales ni concesiones de soberanía ni antes, ni ahora. Además de la diferencia de poderío militar, Irán ha sabido usufructuar muy bien el repudio histórico a la injerencia occidental en Irán y la región, así como al apoyo de Estados Unidos a Israel y el repudio al Estado Sionista que se percibe en el Mundo Árabe. Esta contradicción exacerbada por Irán ha dotado de legitimidad a la Revolución Islámica en estos 47 años desde su triunfo de 1979 y ha sido determinante en el fracaso de Estados Unidos en su desastrosa operación mal denominada FURIA EPICA.

La fuerte influencia cultural y militar de Irán en la región es muy importante, con lazos muy fluidos con el gobierno iraquí, con un actor regional como Hezbollah y con aliados sunníes muy relevantes en virtud de su enemistad común con los sunníes de Saudi Arabia, entre los que destacan los hutíes de Yemen, los cuales han conseguido atesorar una gran experiencia en combate gracias a su lucha contra el gobierno yemení y la coalición árabe liderada por Saudi Arabia, que terminó en la guerra civil de Yemen sin resolución definitiva aun.

Suponer, como supusieron los trasnochados asesores de Donald Trump, que intentar balcanizar Irán y desestabilizarlo no traería consecuencias políticas y geopolíticas gravísimas para los interese estadounidenses, habla por sí solo de la precariedad conceptual, histórica y militar de quienes habitan hoy el Ala Oeste de la Casa Blanca en Washington.

De hecho, la preocupación por el accionar de Trump y Netanyahu también ha llegado a los máximos niveles del Gobierno de Israel, razón por la cual, el jefe del Mossad, David Barnea, aterrizó en Estados Unidos para tratar en persona con los funcionarios estadounidenses el asunto de Irán, poco antes de ser despedido ruidosamente de su cargo.

El Memorando de Islamabad

El primer vicepresidente de Irán, Mohamad Reza Aref, afirmó en estos días que lo que Irán denomina “la victoria en la guerra reciente” es fruto del “liderazgo inteligente, preciso y prudente” del ayatolá Moytabá Jameneí, y elogió la labor del equipo negociador iraní encabezado por Mohamad Baqer Qalibaf, quien según los estadounidenses estaba dispuesto a traicionar a su gobierno y a su país y termino siendo el Jefe de los negociadores iraníes.

Durante una reunión del Estado Mayor para la Reconstrucción, Aref felicitó al nuevo líder supremo por su conducción de la “guerra del Ramadán” y la “victoria sobre el enemigo”, destacando que, pese a las dificultades y al dolor por la pérdida del líder difunto, el ayatolá Seyed Moytabá Jameneí, su sucesor ha guiado al país con una gestión muy valiosa.

Aref recordó además estos días que Estados Unidos “martirizó a 168 estudiantes iraníes” ante la indiferencia de los países europeos.

“Negociamos en condiciones desiguales en cuanto a capacidades y en un contexto cultural y de identidad diferente, pero creemos que hemos logrado seguir las estrategias que nos fijamos y cumplimos nuestros objetivos”.

“El fin de la guerra implica también el fin de la ocupación. Sin la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios que han ocupado en esta guerra, el fin de la guerra no se ha completado. Cualquier ataque militar del régimen sionista contra el Líbano a partir de la firma, y la continuación de la ocupación de los territorios libaneses, constituirá una violación del memorándum de entendimiento”, y recordó que “las dos partes de este memorándum son, por un lado, Estados Unidos e Israel, y por el otro, Irán y Hezbolá, y el fin de la guerra en el Líbano es una parte inseparable del fin completo de la guerra”.

Finalmente, ante el pedido de Estados Unidos se anticipó la firma del acuerdo prevista para el viernes 19 de junio en Ginebra al último jueves 18 de junio donde el Presidente Trump firmo en representación de su país a su paso por la cumbre del G7 en Francia, donde estampó su firma en una copia del documento, ante la presencia del mandatario francés, Emmanuel Macron como testigo del hecho.

Por su parte, el Gobierno de Irán confirmó haber suscrito el memorando de forma electrónica, restando importancia a la necesidad de una ceremonia presencial a partir de una Comunicación de Prensa del propio Presidente Masoud Pezeshkian este jueves exhibiendo copia del acuerdo alcanzado.

“La mediación del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif y del Jefe de Gobierno y Primer Ministro de Qatar Mohammed bin Abdulrahman Al Thani han sido determinantes en el resultado alcanzado” recordó.

Los nuevos ataques en el Líbano perpetrados por Israel el ultimo 17 de junio aceleraron el acuerdo por pedido de Estados Unidos que temía el estancamiento de este.

El propio Presidente Trump cuestionó severamente la escalada militar de Netanyahu, aunque ahora deberá subordinar al Gobierno de Tel Aviv a los alcances del acuerdo ya que Trump dijo representar a Israel en las negociaciones.

Por otro lado el comandante en jefe del Ejército de la República Islámica de Irán, el general de división Amir Hatami recordó que “nuestra guerra fue injusta, pero nuestra defensa se llevó a cabo de “manera muy contundente y valiente” y afirmó: “Las Fuerzas Terrestres y Navales heroicas del Ejército y las fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) se desplegaron a lo largo de todas las costas del Golfo Pérsico y el mar de Omán, y el enemigo no se atrevió en absoluto a acercarse siquiera a nuestras costas”.

Además, explicó que “ni un palmo de nuestra tierra ha sido perdido. Hoy decimos que nadie se atreverá ni tendrá el valor de pronunciar esas palabras. Hoy no solo la nación iraní no se ha rendido, sino que, en diferentes lugares, incluida esta reciente agresión al querido Líbano y al orgulloso Hezbolá, han visto la voluntad de la República Islámica de Irán que se impuso sobre ellos; por lo tanto, sin duda, el enemigo fue derrotado a nivel político y estratégico”, añadió.

Y finalizo “Si se produce una violación de los términos del memorando, utilizaremos los mecanismos existentes en el texto para defender nuestros valores”.

Por otro lado, y como parte de la estrategia de la Republica Islámica de Irán, su canciller Seyed Abás Araqchí, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, para informarle sobre los detalles y los últimos avances del memorando de entendimiento de Islamabad, al tiempo que agradeció el papel de Riad en el proceso diplomático para poner fin a la guerra contra Irán.

Durante el diálogo mantenido el último martes 16 de junio Araqchí subrayó la responsabilidad de Estados Unidos en la correcta implementación de los puntos del acuerdo e insistió en la necesidad de detener por completo las agresiones del régimen israelí contra Líbano. El jefe de la diplomacia iraní destacó la importancia de continuar el proceso diplomático que busca fortalecer la estabilidad y la seguridad regionales.

Los Alcances del Acuerdo

El memorando de Islamabad, cuyos fundamentos finales derivan de las propuestas de 14 puntos presentadas por Irán al inicio de la tregua del 8 de abril, fue finalizado tras 60 días de revisión y según se desprende del mismo sus características principales son:

  • Cese inmediato y permanente de las hostilidades entre ambas partes y sus aliados, incluido el frente libanés.
  • Compromiso mutuo de respetar la soberanía de cada país y no interferir en sus asuntos internos.
  • Negociación de un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días.
  • Levantamiento por parte de Estados Unidos del bloqueo naval contra Irán y retiro de sus fuerzas de las proximidades del país tras la firma del acuerdo final.
  • Garantías por parte de Irán de la libre navegación comercial a través del estrecho de Ormuz y normalización del tráfico marítimo.
  • Indemnización de guerra por parte de Estados Unidos y sus socios regionales para con Irán en el orden de los 300 mil millones de dólares.
  • Eliminación de todas las sanciones contra Irán por parte de Estados Unidos y sus socios conforme a un calendario que se acordara en el marco de las negociaciones del acuerdo definitivo.
  • Reafirmación de la inexistencia de armas nucleares en poder de Irán y auditoria de sus reservas de uranio enriquecido y del desarrollo nuclear adyacente, como parte de las negociaciones posteriores a la firma a incluirse en el acuerdo definitivo.
  • Mantenimiento sin cambios del programa nuclear de Irán.
  • Desbloqueo de los activos iraníes congelados y restablecimiento de las exportaciones de petróleo iraní.
  • Construcción de un mecanismo internacional para supervisar el cumplimiento del acuerdo bajo supervisión de OIEA y la participación de Pakistán y Qatar además de los firmantes.
  • Ratificación por parte del Consejo de Seguridad de la ONU del acuerdo final a alcanzarse para su validación legal y definitiva.
  • Queda ahora ver lo que vendrá y las dudas que se puedan generar sobre la real viabilidad de lo firmado.

De lo que no quedan dudas es de la dignidad de su pueblo y de la importancia geopolítica de Irán en la lucha por un mundo multipolar mas justo y equilibrado.

En eso solo queda dar gracias eternas al pueblo persa.