Redacción · Mayo 2026 · Opinión

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Brasil atrae a las grandes tecnológicas

Como bien se sabe, la industria de datos (generación, recolección, almacenamiento, procesamiento, análisis y comercialización) está en expansión y las grandes empresas del sector buscan las mejores condiciones para su desarrollo.
Diego M. Vidalescribe: Diego M. Vidal

El consumo energético de los centros de datos es un tema complejo, ya que ha crecido de forma exponencial en los últimos años impulsado por la digitalización y, sobre todo, por la Inteligencia Artificial. A escala mundial, estas instalaciones ya consumen entre el 1% y el 2% de la electricidad mundial, y se espera que esta cifra aumente significativamente antes de 2030.

En el campo de la IA, la disputa por su evolución y alcance, supera lo meramente científico para tomar un cariz geopolítico similar a la carrera armamentista durante la Guerra Fría, con el agregado de que ya es parte del dispositivo bélico de las grandes potencias que la han aplicado en los más recientes conflictos como los ataques de Israel y Estados Unidos en Gaza e Irán.

Dentro de este contexto de búsqueda de lugares dónde instalar sus Data Centers, las corporaciones extranjeras necesitan encontrar los que brinden una combinación de ventajas naturales y políticas, por eso posan sus miradas en Brasil.

El gigante sudamericano posee varios ítems que lo hacen atractivo para emplazarse:

  • Energía renovable abundante: Tiene una matriz eléctrica muy limpia y con costos competitivos.
  • Estabilidad geográfica: Está alejado de grandes zonas de conflictos, lo que lo convierte en un lugar seguro para infraestructura crítica.
  • Conectividad y mercado: Posee una amplia red de fibra óptica y un enorme mercado interno de más de 180 millones de usuarios de internet.

Algunas ya se adelantaron y están realizando inversiones milmillonarias en la nación gobernada por Lula da Silva, como las estadounidenses Digital Bridge, Equinix, I Squared Capital y Microsoft, las chinas Huawei y China Telecom.

La estrategia del gobierno de Lula es convertir al Brasil en un “centro global de Centros de Datos e IA”, con las consecuentes y abultadas inversiones que llegarían.

Sin embargo, aun cuando Da Silva abre la puerta a estas poderosas firmas de la tecnología, también advierte que uno de los términos para su radicación será que su funcionamiento no deberá sobrecargar el sistema eléctrico nacional y durante un evento en el que se renovaban 16 contratos de concesión para distribuidoras de electricidad advirtió que “los centros de datos llegarán aquí, pero tendrán que contar con su propia energía (...). Tendrán que generar su propia energía”.

Facilitar su radicación a las Big Techs en territorio brasileño, pero sin ceder soberanía.

Ni más ni menos.