La Declaración está marcando los lineamientos y fundamentos de ese nuevo ordenamiento multipolar, decididamente superador del obsoleto bloque unipolar, cuya descomposición es ya un proceso en marcha.
Su texto formula cuatro principios fundamentales.
Primero: no existen países de primera class en el mundo, ni un único camino hacia el desarrollo.
Segundo: la seguridad es indivisible; ningún Estado puede garantizar su seguridad a expensas de otro, por lo que la expansión de alianzas militares y las guerras subsidiarias son inaceptables.
Tercero: las normas elaboradas por un círculo reducido no deben sustituir al derecho internacional. Democratización y perfeccionar gobernanza global (ONU).
Cuarto: todas las civilizaciones son iguales, y los derechos humanos no pueden utilizarse para injerencias en asuntos internos.
Pero además, la Declaración apunta directamente, como nunca antes, a la condena de “la política agresiva de una serie de Estados que actúan con lógica hegemónica y neocolonial”, “atentan contra la soberanía” de otros países y “frenan su desarrollo económico” a través de las sanciones, “creando obstáculos en el camino hacia la construcción de un mundo multipolar”.
El texto denuncia, como componentes de esa política agresiva:- “el lanzamiento desleal de ataques militares contra otros países
- “el descarado secuestro de líderes nacionales
- “el asesinato de representantes de gobiernos de Estados soberanos”
Por eso creo que el documento político final de la cumbre en Beijing se convierte en base conceptual para organizaciones del nuevo mundo multipolar, como los BRICS o la OCS. Y requiere, sin duda, nuestro estudio y asimilación.
* Hernando Kleimans, * Periodista y Presidente del Comité Nacional BRICS (CoNaB).
