Hoy nos contesta Alfredo Eric Calcagno, economista, diputado nacional (MC), senador nacional (MC) y ex embajador en Francia.
Estas fueron sus respuestas:
Pregunta: ¿ Pueden transformar las crisis actuales en una guerra nuclear?
Respuesta: Hace un año te hubiera dicho que no. Hoy ya no estoy tan seguro.
En general las potencias contemplan el uso de armas nucleares en caso de una amenaza existencial para el propio país. El asunto es que no parece existir una norma común acerca de qué es “una amenaza existencial” según cada nación. La subjetividad en la definición habilita márgenes de maniobra que no existirían antes, durante la rivalidad entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Quizás en los llamados “ataques preventivos” surja el momento de utilizar armas nucleares tácticas. Es un peligro que no podemos descartar en un contexto poco racional de toma de decisiones por occidente.
P: ¿Qué lecciones puede sacar la argentina de la actual situación? Tiene sentido seguir renunciando al arma nuclear?
R: El desarrollo nuclear argentino comenzado en la segunda posguerra fue continuado por los diferentes gobiernos, en extraña coherencia. Tanto y tan bien que la Argentina es uno de los pocos países que domina el ciclo completo del átomo. Por supuesto, no se trata sólo de la generación de energía, sino que en algún momento se llegó a pensar en submarinos a propulsión nuclear. Si bien parece que la Argentina tuvo en un momento la posibilidad de llegar a la arma atómica, la progresiva desarticulación del programa nuclear a partir de los años noventa liquidó esa opción.
Más allá de los tratados que limitan la proliferación nuclear, que son una modalidad de asegurar el monopolio de la bomba atómica en pocas manos, contar con armamento nuclear asegura la “santuarizacion” del territorio nacional. Significa darle una base creíble y disuasiva a la defensa nacional, sobre todo cuando una potencia nuclear como el Reino Unido ocupa parte del territorio nacional. No debería ser un tema prohibido. Nadie ataca países que cuentan con ese último recurso.
P: ¿Qué relación hay entre los desarrollos nucleares pacíficos y los bélicos?
R: Los desarrollos nucleares pacíficos hacen a la investigación, la medicina y la diversificación de la matriz energética. En todos esos campos la Argentina tiene una reputación de excelencia a nivel mundial, como lo muestran las licitaciones internacionales ganadas por el INVAP. También picamos en punta con el diseño de reactores modulares pequeños (SMR por las siglas en inglés). El asunto es el nivel de enriquecimiento del uranio, que es bajo para usos civiles y debe ser muy alto en el caso de armas nucleares. Al mismo tiempo existen municiones con “uranio empobrecido”, que aumentan el poder de penetración y destrucción del arma, y dejan radioactividad allí donde impactan. De lo pacífico a lo bélico hay un salto cuantitativo, es la calidad del uranio, y un salto cualitativo, que es la decisión política.
P: ¿Qué posibilidades tiene Argentina de tener autonomía en la construcción de reactores nucleares y sus combustibles?
R: Como dijimos, la Argentina domina todo el ciclo de producción nuclear, tenemos todos los recursos humanos, materiales y minerales para desarrollar una industria nuclear propia, a nivel de excelencia, que responda a todas nuestras necesidades como Nación. No sólo son las influencias extranjeras, sino los propios intereses oligárquicos internos los que frenan ese desarrollo. En este caso no sólo es una decisión política. El avance científico, el aumento de la productividad para la industria, las posibilidades para la defensa nacional no son compatibles con el modelo extractivista, agroexportador y dependiente que nos gobierna hoy, ya que considera que la ciencia, la industria y la soberanía son una amenaza para el poder que ejercen. De ahí que la política nuclear deba ser fundamental en un próximo Proyecto Nacional.

