El nuevo mundo multipolar culminó en esta primera quincena de septiembre de 2026 su proceso de instalación y accedió a una nueva etapa: el reemplazo de la obsoleta formación socio-económica unipolar del imperialismo por un nuevo sistema ordenado en la solidaridad entre todos los pueblos, la asunción por todos los países de posibilidades iguales e ilimitadas para el progreso económico, político y social, la preservación de las culturas y tradiciones de cada una de las civilizaciones que componen nuestro planeta y, en consonancia con todo ello, el respeto por los individuales y soberanos modelos de desarrollo.
Escenarios de este histórico momento de cambio de estructuras han sido las cumbres de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la XVIII Cumbre de los BRICS. No es casual que ambas hayan ocurrido en Asia. La primera en Bishkek, la capital de Kirguizia y la segunda en Nueva Delhi, la capital de la India. Hacia allí se ha desplazado hoy el centro político y económico del planeta. En ambas organizaciones se incluye casi el 40% del PIB mundial y casi la mitad de la población mundial.
Pero más allá de estas cifras liminares hay que reconocerles la capacidad inherente para conducir este proceso de cambio estructural, el aplomado liderazgo de la llamada “Mayoría Universal” en el enfrentamiento con un bloque unipolar que se resiste a desaparecer utilizando para ello la violencia, el saqueo y los intentos de manipulación dictatorial sobre la comunidad internacional.
Mi primera intención fue describir los resultados concretos de las múltiples reuniones realizadas en ambas cumbres, citar los grandes discursos de los líderes mundiales y repetir los enunciados de las declaraciones finales. Bueno, pese al denodado y descarado intento de los grandes medios de difusión por ocultar y distorsionar la avasallante realidad de las resoluciones adoptadas por la OCS y los BRICS, la batalla que se libra en las redes sociales permite conocerlas y valorarlas.
Por las dudas, estas son las cifras más convincentes: En los países BRICS aumenta año a año el ritmo de crecimiento demográfico, se fortalecen los mercados internos, se conforman poderosos centros industriales, tecnológicos, financieros, científicos y educacionales, se consolida la nueva infraestructura energética, digital y logística. El comercio anual en el marco de los países BRICS alcanza al billón y medio de dólares y llega a la cuarta parte de la exportación global. Son precisamente los países BRICS los que aseguran la dinámica principal del PIB mundial: el 49%.
Esta realidad estos datos sirven de fundamento para plantear el gran objetivo político de los BRICS: lograr la suplantación de las viejas y arbitrarias normas de conducta en las principales estructuras internacionales por dispositivos que garanticen su gestión por los consiguientes protagonistas mundiales. La condición inexorable para la continuidad de esas estructuras: la ONU, el FMI, el BM, la OMC es que sus actuales dominantes del bloque unipolar sean desplazados por las nuevas fuerzas protagonistas mundiales.
Esto es tanto más acuciante como que por ahora fuera de la conducción de estas organizaciones se encuentran potencias BRICS como la India o Brasil, continentes enteros como el africano o interlocutores estratégicos como los países árabes y del sudeste asiático.
Se trata de la reestructuración del sistema mundial, desde la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU y los institutos financieros internacionales hasta la instauración de nuevas normas de comercio internacional. En la cumbre de Nueva Delhi, el centro de la atención lo constituyeron las cuestiones relacionadas con la consolidación de una nueva gobernanza mundial. Quizá pueda ser resumida en una conocida consigna: soberanía política, independencia económica y justicia social, anclada en el principio de solidaridad e integración que es inconmovible en los BRICS.
La definición de gobernanza mundial implícita en los puntos de la Declaración Final de la XVIII Cumbre BRICS en realidad es la esencia política del documento. Además de los cambios señalados en los organismos internacionales, fija elementos concretos de defensa y contención de la agresión que el bloque imperialista esgrime como arma para retornar a su dominio irrestricto de la sociedad humana.
La Declaración precisa la cooperación de los BRICS en materia de una “estable y vital infraestructura de transporte”, fomenta el desarrollo de un mecanismo que regule la cadena de suministros en el marco de los países del Grupo y anuncia la creación de un órgano especializado en materia de logística. También dispone el fortalecimiento de una estructura de gestión económica independiente, simplificando las operaciones comerciales y defendiendo las instalaciones de infraestructura crítica. Amplía la conectividad y la digitalización documental. Determina el empleo de zonas económicas especiales como nudos de comercio, de cooperación industrial y de integración de cadenas de suministros. Entre las disposiciones del histórico documento que, según los medios hegemónicos no se podía concertar, se estipula el abastecimiento industrial colectivo, la protección de materiales críticos y de combustibles y, entre otros, se articula un mecanismo de defensa de las amenazas cibernéticas.
No se trata de declamaciones abstractas ni de proyectos a considerar, sino de la creación de mecanismos reales cuyos “períodos de prueba” ya están en marcha. Este ecosistema BRICS de defensa política y económica comienza a erigirse como la variante estratégica a la violencia y agresión del bloque unipolar, que se convierten en las únicas armas que esgrime un orden en camino a su liquidación.
Lo dijo el primer ministro indio Narendra Modi en su discurso en la cumbre: “Ha llegado el tiempo de transformar nuestra unidad y consenso dentro de los BRICS en resultados palpables en la arena internacional”.
El Grupo, a diferencia de la OCS, no es una estructura orgánica. No tiene una conducción ni un secretariado ejecutivo. No hay un “consejo de notables” que fije prioridades. Entre cumbre y cumbre, funcionan programas propuestos y aprobados en la correspondiente reunión de alto nivel, que son instrumentados en el marco de esos programas. Se plantea cada vez con más fuerza la posibilidad de conformar una secretaría ejecutiva de los BRICS que coordine la realización de esos objetivos programáticos. Sin embargo, la diferencia de enfoques y la especialización en cada uno de esos programas ofrecen amplias posibilidades para la cooperación práctica, para la formación de nuevas cadenas productivas, tecnologías, servicios y mercados.
En realidad, se trata de la consolidación de una plataforma común de crecimiento BRICS, que orgánicamente conjugue las prevalencias competitivas de las economías de los países miembros y asociados. Será muy conveniente, para la futura e ineludible integración de nuestra Patria a los BRICS tener en cuenta que el Grupo cuenta con propios canales de movimiento de productos, servicios y capitales, absolutamente independientes de la coyuntura exterior. Ellos permiten desplegar eficientemente operaciones comerciales, bancarias, financieras o de inversiones sin tener que afrontar presiones foráneas.
El CoNaB está tramitando las correspondientes vinculaciones con los Comités Nacionales de los países BRICS, para desarrollar propuestas integradoras. También impulsamos la confección de propuestas integradoras por parte de organizaciones y especialistas argentinos. Tal ha sido el estudio preparado por nuestros especialistas referidos a la creación de la Bolsa de Cereales BRICS, anunciada en esta y en anteriores cumbres.
En la reunión de Delhi, Dilma Rousseff, presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo BRICS, informó que por la línea del banco ya se financiaron 123 proyectos con casi 40.000 millones de dólares. Esta nueva plataforma de inversión permite atraer capitales “largos”, inclusive privados, no sólo para aplicar en los países BRICS. Tal es el caso de Uruguay. Tal puede ser el caso de la Argentina.
Esta línea “financiera” no implica una “lucha contra el dólar”, pese a los incansables rumores de creación de la “divisa BRICS”. El sistema de pagos BRICS Pay está destinado a operar en transacciones internacionales con divisas nacionales sin depender del dólar o de estructuras como el SWIFT. Es un mecanismo operativo de liquidaciones en el caso de que el dólar presente problemas. No se trata de buscar el derrumbe del dólar (lo que está ocurriendo muy discretamente), sino de lograr una accesible, actual y lógica alternativa a las crisis de la divisa norteamericana. En el marco BRICS, el crecimiento de las transacciones internacionales por afuera del dólar en monedas locales es un hecho que ya alcanza el 90% de las operaciones.
Baste un ejemplo de gestiones conjuntas: Rusia, China y la India desarrollan un programa logístico realmente revolucionario utilizando la Ruta Marítima Ártica. De acuerdo con el proyecto, para 2030 por ese trayecto, en aguas territoriales rusas y por completo independiente de las contingencias bélicas o monopólicas en el resto del mundo, serán transportadas casi 40 millones de toneladas entre los tres países. A los grandes rompehielos atómicos rusos, únicos en el mundo, se le agregarán los buques portacontenedores de última generación chinos e indios. Las trayectorias, las cargas, el estado de los hielos, etc., serán manejadas por la IA.
Las dos cumbres más la reciente realizada en China sobre la implementación de la IA demostraron la supremacía BRICS en el usufructo de los nuevos medios de producción. La revolución científico-técnica tiene ahora su centro de gestión y desarrollo en los países miembros y asociados. Las nuevas relaciones de producción creadas por su interacción conforman el marco apropiado para que las innovaciones científicas y tecnológicas sean incorporadas a su desenvolvimiento económico.
Son estas nuevas relaciones de producción que proponen los BRICS las que requieren la renovación de los mecanismos económicos globales. El sistema unipolar de relaciones internacionales cada vez más es pasado. El balance de fuerzas se distribuye en favor de los nuevos centros de crecimiento en el llamado “Sur Global” y en el Oriente. Pese a la violenta resistencia de quienes están acostumbrados a operar con categorías colonialistas: dividir el mundo en “jardines florecientes y selvas salvajes”, según en su momento había definido el inimputable Joseph Borrell, burócrata acostumbrado a vivir por cuenta ajena.
Regir el mundo cambiante con ayuda de los viejos institutos es imposible, afirmaron en la cumbre de Delhi. En ella fijaron las transformaciones en tres direcciones simultáneas: el nivel de representatividad, la capacidad de reaccionar ante los desafíos y la formación de normas compatibles y complementarias con el derecho internacional.
Estos lineamientos están ligados entre sí y son la respuesta las violencias del viejo bloque unipolar imperialista como la agresión de los Estados Unidos e Israel contra Irán, que obligó a cuestionar toda la logística exportadora mundial, el absurdo y criminal respaldo de Bruselas al régimen terrorista de Kíev, que colocó a Europa en el abismo de una crisis económica y social insondable, la despiadada agresión de Israel sobre Gaza, la descarada injerencia de Washington en Venezuela, la imposición de discriminatorias sanciones económicas con las que el bloque unipolar pretende castigar a quienes mantienen relaciones comerciales independientes de su dictado o, por último, las guerras tarifarias de Washington prácticamente contra todos.
Los BRICS, la alianza de los países claves de la “Mayoría Universal” simplemente está obligada a demostrar ahora su capacidad para fortalecer la supervivencia económica y política de amplias regiones, y hacer esto rápido y en forma concreta conformando un sistema autónomo y seguro con respecto al bloque imperialista. Para esta mayoría, este proceso debe ser similar al que ocurrió durante la segunda guerra mundial, cuando la mayoría democrática mundial se unió para vencer al imperialismo nazifascista. Con todas las contradicciones internas de ese proceso, pese a todas las arteras intenciones antisoviéticas y colonialistas de sus integrantes occidentales, el resultado fue la creación de un nuevo modelo de gobernanza mundial: las Naciones Unidas. La ONU ha sido, contra viento y marea, el foro ineludible de discusión, confrontación y fijación de normas que consolidaron los marcos del derecho internacional.
“Después de la Segunda Guerra Mundial, surgió el Sistema de Yalta-Potsdam -dice Dmitrii Medviédev, líder del oficialista ‘Rusia Unida’-. Surgieron las Naciones Unidas (ONU) y nuevas reglas del juego internacional. Por lo tanto, los grandes conflictos propiciaron el desarrollo del derecho internacional”.
Medviédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, expresidente del país y destacado jurista internacional, apunta que la ONU conserva sus competencias, aunque estas no resuelvan hoy muchos problemas. Suraya que los intentos de reemplazarla por algún tipo de substituto sublegal han sido infructuosos. Pese a sus deficiencias, sigue siendo el organismo más representativo de la comunidad internacional, a cuyo cargo está la aplicación de las leyes del derecho internacional.
El premier indio Modi reclamó no demorar las reformas del Consejo de Seguridad de la ONU, condicionando la reforma a plazos concretos y resultados puntuales. Su composición, dijo debe ser una fuente clave del derecho internacional.
A esto apuntan las principales declaraciones de la cumbre BRICS de Delhi. A la preservación y consolidación del derecho internacional a través de la modificación y fortalecimiento de la ONU y las instituciones internacionales específicas como el FMI, el BM o la OMC, consideradas como importantes canales de diálogo entre las principales economías mundiales, por cuya razón los BRICS deben fortalecer la coordinación en su desempeño.
Esta, según los BRICS, es la manera de enfrentar a un bloque imperialista cuyos intentos por fortalecer el orden unipolar han fracasado. Los postulados de la Declaración Final de la cumbre BRICS, lograda como resultado de un nada fácil proceso de negociación y acuerdos, demuestran que el mundo debe ser multipolar.
El documento expresa la preocupación por los riesgos en aumento de una guerra atómica y convoca a fortalecer el control sobre los armamentos y su difusión. En este sentido, reclama la más rápida resolución sobre la creación en Medio Oriente de una zona libre de armas atómicas o de otro armamento de destrucción masiva. Previene contra la carrera armamentista en el cosmos. Exige liquidar las ilegales sanciones unilaterales y respalda la estimulación del crecimiento económico de los países de la “Mayoría Universal”.
Destaco que la aprobación de esta Declaración Final fue negada repetida y profusamente por los grandes medios de difusión del bloque unipolar. De la misma manera que especularon a mansalva con la supuesta “frialdad” en las relaciones personales entre el presidente ruso Vladímir Putin, el primer ministro indio Narendra Modi y el presidente chino Xi Jinping. El documento final y las fotos de los sonrientes “enemistados” tomados de las manos son los mejores ejemplos de la rotunda falta de comprensión e interpretación, por parte del bloque imperialista, de los profundos y definitivos cambios que despliega el nuevo mundo multipolar.
Estos son algunos de los puntos principales estampados en las 45 páginas de la extensa Declaración Final, que ha reproducido el portal del CoNaB.
Los países BRICS condenan enérgicamente el terrorismo en todas sus formas, incluido el terrorismo transfronterizo y su financiación;
Los Estados destacan la importancia de los esfuerzos para prevenir conflictos, incluso abordando sus causas profundas;
La declaración reafirma su compromiso con la resolución pacífica de controversias;
BRICS apoya un enfoque multilateral que tenga en cuenta las diversas opiniones y posiciones de los países;
Los países expresaron su preocupación por los aranceles y otras medidas unilaterales que distorsionan el comercio y contravienen las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La declaración condena enérgicamente las “medidas coercitivas unilaterales” y las sanciones secundarias, que son contrarias al derecho internacional;
China y Rusia reafirmaron su apoyo a las aspiraciones de India y Brasil de desempeñar un papel más significativo en el Consejo de Seguridad de la ONU. BRICS también insta a abordar la escasa representación de los países africanos en el Consejo de Seguridad;
Los Estados confirman su intención de desarrollar los pagos transfronterizos y fomentar las liquidaciones en monedas nacionales.
* Hernando Kleimans, periodista y presidente del Comité Nacional BRICS (CoNaB).

