Redacción · Abril 2026 · Opinión

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Según Pepe Escobar los BRICS+ están en coma

Gabriel Fernández, miembro del Comité Nacional BRICS, polemiza con el periodista brasileño a raíz de esta errónea y malintencionada visión.

Gabriel Fernándezescribe: Gabriel Fernández

Cuando la tarea de un colega adquiere relevancia, es preciso subrayarlo. Una objetable tradición sostiene, de hecho, que no resulta conveniente citar y reconocer periodistas de la misma generación; así, las mezquindades, las envidias, los recelos ante las virtudes del otro surgen con distintos volúmenes de tensión. Pero una saludable costumbre advierte, como contracara, que quien ha logrado trascendencia profesional, debe asumir el compromiso de cuidar la veracidad de su narrativa pues la misma contiene un nivel de influencia apreciable.

El periodista brasileño Pepe Escobar posee una trayectoria variada y en su interior es posible hallar oleajes que lo llevan hacia distintos espacios, procelosos, del océano informativo mundial. En las décadas recientes su labor ha resultado destacada al cuestionar aspectos de la geopolítica centro occidental y al dinamitar ciertas campañas de medios ligados a las agencias de inteligencia norteamericanas. Bien por él; sin embargo, debido precisamente a esa proyección, es preciso adentrarse en algunos traspiés de importante difusión.

Espejos

Hagamos una breve recorrida. Escobar arrancó como crítico de música en el diario Folha de Sao Paulo. Allí mostró un perfil original que le permitió ganarse un lugar apreciado en el análisis cultural. Su derrotero en el rubro se quebró cuando fue acusado de plagio y falsedad en dos casos evaluados como graves por otros periodistas brasileños. Por un lado, copió textualmente una publicación de la revista Rolling Stone -denuncia de André Vitor Singer- y por otro inventó desde cero una entrevista al cineasta Roman Polanski -denuncia del crítico Daniel Piza-.

En un alarde de curiosa capacidad para construirse una salida, cuando ya no pudo negar las imputaciones, Escobar aseveró que en realidad sus deslices no eran otra cosa que un homenaje al juego de los espejos debido a su admiración por Jorge Luis Borges. Como se sabe, esa actividad consiste en que dos participantes se sitúen frente a frente, uno de ellos realice ciertos movimientos y el otro los imite. También se conoce la pasión filosófica evidenciada por el escritor argentino al referirse a los espejos.

Al diario no le convenció la explicación y lo despidió sin más. El involucrado empezó a transitar horizontes alejados del rasguido de las guitarras eléctricas.

Coberturas

Pepe, cuyo nombre registrado es Emilio, rumbeó hacia la compleja y cambiante política internacional. Supo tejer una trama de fuentes y expertos que le permitieron asomarse a la misma con datos e informaciones de interés. Le tomó el sabor al deambular y, desde fines de los años 90, vivió en Londres, Paris, Milán, Los Angeles, Washington DC, Bangkok y Hong Kong. Fue atractiva la secuencia que logró articular sobre Osama Bin Laden y Pakistán durante los flamígeros momentos vividos en los Estados Unidos. tras el atentado a las Torres Gemelas. Asimismo, resultaron hondas las informaciones sobre las organizaciones que sacudieron a Libia con el objetivo de dañar al gobierno popular de Muamar el Gadafi.

Pipelineistán” es un concepto gestado por Escobar para describir “la red de oleoductos y gasoductos que atraviesan los potenciales campos de batalla imperiales del planeta”, desde el llamado Medio Oriente hasta Asia Oriental y particularmente Asia Central. El periodista fundamentó en un artículo de 2009, publicado por CBS News, que administrar tuberías de energía de las naciones ricas en recursos, cerca del Mar Caspio, facilitaría una Europa menos dependiente del gas natural de Rusia, y ayudaría a Occidente a depender menos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Podría indicarse: levantó la perdiz.

Hay más, pero vamos al nudo presente. Dentro de los aciertos de Escobar es preciso incluir la advertencia sobre la preparación de la República Islámica de Irán para afrontar una agresión occidental, la importancia del Eje de la Resistencia y sus ramas en Irak y las dificultades de los Estados Unidos al afrontar una guerra que lo puede desbaratar como potencia. Esos planteos, presentados con espectacularidad titulera en el reciente, pero ya instalado, mundo YouTube le han permitido alcanzar una visibilidad creciente. Allí emerge la complicación, tomando en cuenta lo afirmado en el primer tramo de este artículo sobre la responsabilidad profesional.

EE.UU., OTAN, Brasil, BRICS

En sus más recientes exposiciones Pepe Escobar viene apuntando con ardor que la potencia del Norte está conducida por ineptos que ni saben leer, que sus Fuerzas Armadas no están en condiciones de planificar un combate, que sus agencias de inteligencia subestiman a todo el planeta. El decir del brasileño suena bien, es compartido por varios analistas, y bienvenido por oyentes, espectadores y lectores que anhelan corroborar la estupidez del Imperio, pero en verdad es un riesgoso menoscabo del potencial de una nación poderosa y sanguinaria cuyas acciones han mostrado capacidad de damnificar a quienes buscan soltarse de su influencia.

En ese punto el equilibrio analítico es esencial. Efectivamente Occidente está en caída y en la misma deben incluirse la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y los Estados Unidos de Norteamérica. Empero, la temeridad de suponer que la historia es lineal y que llegar a un punto de primacía implica deriva hacia el derrumbe, envuelve una mirada que confunde el sinuoso cauce de un río con una carretera fija, recta, asfaltada. Desde estas líneas consideramos que, efectivamente, las puertas del tiempo se abren, pero también que serán necesarios ingentes esfuerzos para evitar retrocesos que pueden resultar letales.

Lo más grave del tramo que caracteriza a Escobar viene, sin embargo, por otro perfil. Sin comprobación alguna ha señalado que la situación en Asia occidental ha originado “la implosión de los BRICS” y que, si bien China y Rusia sostienen su vínculo con Irán, este conflicto ha roto los lazos trabajosamente elaborados al interior de la alianza multipolar. En una rara consideración, el periodista enfatizó que “Brasil es un desastre para los BRICS”; no explicó el sentido de la frase, y es pertinente precisar que hace varios años que hostiga adjetivacionalmente al presidente Luiz Inacio Lula da Silva, al punto de indagar cómo es posible que se admita a la nación sudamericana en esa coalición.

Hay más. Quizás la más volcánica expresión planteada por Escobar haya sido, apenas una semana atrás, que “Los BRICS están en coma profundo. No sabemos si van a resucitar”. El decidor concreta una enrevesada ecuación cuyo resultado favorece puntualmente a la India, en detrimento de la construcción enlazada que caracteriza a la asociación. Cabe, al menos para incluir una brizna de razonamiento en una definición sin densidad, volver a preguntar ¿Contra quién es la guerra? Vale suponer que la función actual de los agentes atlantistas contiene el raspado interior de Irán y la disolución del vínculo entre China y Rusia. Exactamente lo que mana de la interpretación del periodista en cuestión.

Si en verdad estamos ante un Occidente en zona de descenso, ¿cuál sería el esbozo de una nueva dimensión planetaria si la esperanza organizacional más trascendente conocida hasta ahora se deshace y deja un vacío detrás de los portales del tiempo? Escuchamos varias veces estas consideraciones de Escobar para no incurrir en algún error de interpretación. Para no ser injustos ni zambullirnos en un debate emocional. Solo podemos añadir, entonces, que los países BRICS +, con sus variantes y sus contradicciones, pero sobre todo con su determinación de forjar un nuevo diseño para la humanidad, constituyen el único esbozo de claridad que podrá desplegarse cuando la humareda bélica comience a despejar.

En las horas previas al cierre de este artículo, el canciller chino Wang Yi aseguró que el vínculo de su país con la Federación de Rusia es inquebrantable y que, por muchos acontecimientos bélicos que se sucedan, la amistad labrada entre los jefes de Estado Vladimir Putin y Xi Jingpin no está en riesgo. Esa es, tal vez, una buena respuesta a las explosivas difusiones exhibidas hasta aquí. Los BRICS + tienen mucho por hacer todavía. Inversiones y comercio en Asia, Africa y América latina; despliegue de la Franja y la Ruta, fortalecimiento de los Estados miembros, reorganización de los instrumentos institucionales planetarios, crecimiento energético compartido, intercambios culturales dinámicos y afinados. Zarpar hacia un nivel científico técnico formidable.

Esas naciones, no están en coma.


* Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica. Forma parte del Comité Nacional BRICS (CoNaB)
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