Aunque existen analistas de la geopolítica que ven “estado profundo” y lógicas imbatibles por todos lados, es probable que el ataque de Estados Unidos, de la mano de Israel, fuera el resultado de un error de percepción, de creer que a pesar de fracasos resonantes, como Vietnam y Afganistán, en la guerra solo importa la fuerza.
El mensaje del secretario de Estado Marcos Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich se complementa absolutamente con la Estrategia de Seguridad Nacional emitida en enero por Donald Trump como un refuerzo de la Doctrina Monroe de 1823.
El traicionero y criminal ataque de EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán ha adquirido, voluntaria e involuntariamente, un matiz o representación religiosa que, en mi opinión, no ha sido suficientemente puntualizada.